El Telescopio Swift Caerá A La Tierra Tras Fallar Su Rescate

El Telescopio Swift Caerá A La Tierra Tras Fallar Su Rescate

El Fin De Una Misión Astronómica

El telescopio espacial Swift se encuentra en las etapas finales de su trayectoria orbital y está a punto de ser engullido por la atmósfera terrestre. Tras casi 22 años de servicio ininterrumpido, el observatorio caerá sin control en los próximos días. Este evento marca el cierre de una herramienta fundamental para la comunidad astronómica internacional, especializada en la detección de las explosiones más violentas del universo, permitiendo que otros telescopios pudieran estudiar dichos fenómenos con mayor detalle.

El descenso del satélite se ha acelerado debido a la actividad solar. El aumento de la fricción con las capas altas de la atmósfera ha frenado la nave, adelantando su caída, que inicialmente estaba prevista para las últimas semanas de 2026. El 20 de octubre, el telescopio descendió hasta los 275 kilómetros de altitud, momento en el que entró en un modo de supervivencia al no poder compensar la resistencia atmosférica. Desde el centro de control de la Universidad Estatal de Pensilvania, se envió la orden final para terminar la misión y preparar la reentrada.

Incertidumbre Sobre El Momento Y Lugar Del Impacto

La precisión sobre el momento exacto de la caída es limitada. Aunque algunas estimaciones apuntaban a la mañana del miércoles, expertos en el seguimiento de artefactos espaciales sugieren que una tormenta geomagnética ocurrida el pasado fin de semana ha adelantado significativamente la fecha de reentrada. El rozamiento atmosférico provocado por dicha tormenta solar ha empujado al objeto hacia capas más densas de la atmósfera más rápido de lo esperado.

En cuanto a la ubicación, la órbita de Swift recorre una franja entre los 21 grados de latitud norte y sur. Esta zona abarca grandes extensiones de océano, pero también incluye territorios de Asia, África y América Latina. A diferencia de los satélites Starlink, que caen diariamente y pesan mucho menos, el observatorio Swift tiene una masa de aproximadamente 1,5 toneladas. A pesar de su tamaño, se espera que la mayor parte de la estructura se desintegre por el calor extremo del rozamiento, llegando a la superficie solo algunos fragmentos pequeños y quemados.

Un Intento De Rescate Sin Precedentes

La pérdida del telescopio ocurre tras el fracaso de una operación de emergencia coordinada entre la agencia espacial de EE UU y la empresa Katalyst Space. En un esfuerzo inédito, se diseñó una misión para salvar el satélite debido a su inmenso valor científico. El 3 de julio despegó la sonda LINK, un robot diseñado para capturar el observatorio y elevar su órbita, una maniobra que nunca antes había sido intentada por la agencia espacial.

El proyecto fue desarrollado contra reloj. En septiembre de 2025, se adjudicó un contrato de 30 millones de dólares para que la misión se ejecutara en solo nueve meses. El plan consistía en que el robot LINK sujetara el telescopio mediante tres brazos robóticos y lo remolcara desde los 360 kilómetros de altitud hasta los 600 kilómetros de su órbita original, lo que habría otorgado varios años adicionales de observación científica.

Sin embargo, el 19 de agosto se confirmó que el objetivo era inalcanzable. La sonda LINK sufrió un problema crítico en su control de orientación, lo que impidió la captura del telescopio. A pesar de este fallo, se decidió mantener algunas maniobras de aproximación para probar tecnologías de mantenimiento robótico que puedan ser útiles en futuras misiones espaciales. Con este resultado, el observatorio perdió su última oportunidad de supervivencia, quedando abocado a su desintegración inevitable. Swift, que fue concebido originalmente para una misión de solo dos años, logró extender su operatividad por más de dos décadas antes de sucumbir a la gravedad terrestre.