Desalojo De La Acampada Por La Vivienda En La Puerta Del Sol

Fin De La Protesta En El Centro De Madrid
La emblemática Puerta del Sol de Madrid ha recuperado su aspecto habitual tras una operación policial llevada a cabo durante la madrugada de este martes. La intervención puso fin a una acampada que se había prolongado durante 38 días, convirtiendo la plaza en un centro de reivindicaciones relacionadas con la crisis de la vivienda. La concentración había comenzado el pasado 26 de septiembre, motivada inicialmente por el desahucio de una mujer de 87 años que falleció poco tiempo después en el Hospital Gregorio Marañón. Este suceso convirtió el punto neurálgico de la capital en uno de los escenarios principales para visibilizar la problemática habitacional.
Durante la madrugada, la Policía Nacional, actuando en coordinación con la Policía Municipal, procedió al desalojo de aproximadamente 300 personas que aún permanecían en el lugar. Esta acción ocurrió en un momento en que las principales organizaciones defensoras de la vivienda ya habían abandonado la plaza y trasladado sus actividades hacia los barrios, disolviendo sus comisiones organizativas. La operación permitió que la plaza amaneciera con una imagen muy diferente a la de las últimas semanas, eliminando la presencia constante de manifestantes en el centro geográfico de la ciudad.
Operativo De Limpieza Y Recuperación Del Espacio
Inmediatamente después del desalojo, se puso en marcha un amplio operativo de limpieza municipal para eliminar los restos del campamento. Alrededor de 50 trabajadores municipales participaron en las tareas, utilizando maquinaria pesada como palas excavadoras y camiones de recogida de residuos, además del apoyo de vehículos del Servicio de Limpieza Urgente (SELUR). Los operarios retiraron sistemáticamente tiendas de campaña, lonas, toldos y diversos enseres que habían modificado el paisaje de uno de los puntos más visitados y fotografiados de la capital española.
Durante el desarrollo de estas labores, se estableció un fuerte cordón policial que impidió el paso hacia el kilómetro cero, manteniendo cerrados los accesos peatonales a la plaza. A pesar de las restricciones, algunos establecimientos comerciales de los alrededores permanecieron abiertos y el flujo de viajeros continuó a través de las bocas del Metro y Cercanías, específicamente bajo la estructura de cristal conocida como la ballena. Los agentes de policía montaron guardia mientras el equipo de limpieza trabajaba intensamente para despejar la zona de cualquier estructura improvisada.
El campamento había estado organizado con pasillos para el desplazamiento, puntos de distribución de alimentos y mesas informativas donde se exponían las demandas sociales. Los toldos habían sido especialmente comunes para protegerse de las lluvias durante el mes de ocupación. El contraste visual tras la limpieza ha sido notable para los ciudadanos, quienes han reaccionado de manera dividida: algunos celebraron la recuperación del espacio público, mientras que otros lamentaron que la protesta terminara sin que se resolvieran los problemas estructurales de la vivienda que motivaron el inicio de la acampada.
Posturas Contrapuestas Sobre La Intervención
La Delegación del Gobierno en Madrid justificó la actuación policial basándose en que se habían mantenido conversaciones y requerimientos previos para abandonar la plaza durante varias semanas. Según la institución, la concentración había perdido su finalidad reivindicativa original y se habían registrado incidentes y posibles hechos delictivos en el entorno, lo que motivó la orden de desalojo. La autoridad sostuvo que el operativo se desarrolló sin violencia, asegurando que la intervención fue necesaria para restablecer el orden en la zona.
En contraposición, los integrantes de la Acampada 26S denunciaron que la actuación de las fuerzas de seguridad fue violenta. Según sus testimonios, varias personas resultaron heridas debido a golpes y al presunto uso de gas pimienta durante la operación de desalojo nocturno. Estas denuncias contrastan con la versión oficial del gobierno, generando un debate sobre la proporcionalidad de la fuerza empleada durante la madrugada.
Además del conflicto entre manifestantes y autoridades, la prolongada ocupación había generado malestar entre los comerciantes de la zona. Diversos dueños de negocios locales aseguraron haber experimentado una reducción en la afluencia de clientes durante las últimas semanas debido a la presencia del campamento en la plaza. Con la retirada de las estructuras y la limpieza total del área, la Puerta del Sol vuelve a su configuración habitual, cerrando así un capítulo de protesta social en el corazón de la ciudad.